Una serie de catastróficas desdichas
Y a la tercera semana llegó el desastre. Se hallaba este que suscribe ocupado en ver pasar la vida, cuando sintió una perentoria necesidad de acudir al mingitorio. Entonces notó que la luz del armario seguía encendida tres horas despues de lo debido.
Al día siguiente, al volver de trabajar se dirigió al armario. ¡Horreur! ¡El balastro funcionaba, pero la bombilla no! Tanto mete-saca en el enchufe con la bombilla en caliente había terminado por fundirla. Habria que apañarselas con las bombillas normales...
Comenzó a regar las macetas. Entonces reparó en que una de las Chronic tenía una rama rota por la unión con el tallo. Y recordó los chasquidos del día anterior... Dos chasquidos, dos Chronic con una rama desgajada. Las matemáticas no mienten. Recordando la capacidad regenerativa de las neñas, y considerando que la rotura no era total, decidió amarrar las ramas a medio desgajar al tallo mediante un alambre. Despues decidió darles cinco horas de luz, hasta la una de la madrugada, para dejarlas a la oscuridad hasta la una del mediodia del dia siguiente.
Y al día siguiente, provisto de una nueva bombilla (y van dos, a una por mes) volvieron las neñas a sus ciclos de doce horas de luz y doce de oscuridad. Sólo resta esperar que el estress lumínico no las haga caer en el transformismo más atroz, volviendolas machunos.
Enseñanzas a extraer de este episodio digno de Peter Sellers:
-¡Maldición! ¡El condenado enchufe satánico! ¡Qué coño pasa que todo lo que se enchufa ahí se queda bloqueado y no se apaga por mucho temporizador que se le ponga! ¡Hay que joderse!Entró a toda prisa en la habitación, abrió el armario y, tirando del temporizador, apagó todo el montaje. En ese momento, en la oscuridad, el temporizador se deslizó de entre sus dedos y cayó entre el follaje.
-¡Mierda mierda mierda mierda mierda mierdaaaaaa!Se puso a rebuscar el temporizador, que seguía unido a los cables, por entre las macetas. En ese momento sonó un chasquido en una rama. Cuando intentaba analizar que coño era ese sonido, sus dedos tocaron el temporizador, y con un suspiro de alivio, lo alzó de nuevo y lo enchufó otra vez en el enchufe satánico. Y de nuevo todo el montaje volvió a funcionar, pasando por alto el hecho de que el temporizador estaba apagado. Nueva extracción de temporizador, corrimiento del reloj y nuevo enchufado. Y de nuevo volvieron a sonar el balastro y los ventiladores. Y de nuevo volvió a desenchufarlo. Entonces decidió usar un enchufe alternativo. Justo junto a la puerta del armario había otro enchufe, muy adecuado. Tiró de los cables, para llegar con el temporizador al enchufe, y sonó un nuevo chasquido de rama en la oscuridad. Al insertar el temporizador en la nueva toma de corriente, reinó el silencio por fin. Satisfecho, el que suscribe abandonó de nuevo la habitación.
Al día siguiente, al volver de trabajar se dirigió al armario. ¡Horreur! ¡El balastro funcionaba, pero la bombilla no! Tanto mete-saca en el enchufe con la bombilla en caliente había terminado por fundirla. Habria que apañarselas con las bombillas normales...
Comenzó a regar las macetas. Entonces reparó en que una de las Chronic tenía una rama rota por la unión con el tallo. Y recordó los chasquidos del día anterior... Dos chasquidos, dos Chronic con una rama desgajada. Las matemáticas no mienten. Recordando la capacidad regenerativa de las neñas, y considerando que la rotura no era total, decidió amarrar las ramas a medio desgajar al tallo mediante un alambre. Despues decidió darles cinco horas de luz, hasta la una de la madrugada, para dejarlas a la oscuridad hasta la una del mediodia del dia siguiente.
Y al día siguiente, provisto de una nueva bombilla (y van dos, a una por mes) volvieron las neñas a sus ciclos de doce horas de luz y doce de oscuridad. Sólo resta esperar que el estress lumínico no las haga caer en el transformismo más atroz, volviendolas machunos.
Enseñanzas a extraer de este episodio digno de Peter Sellers:
- No caer en el pánico. No va a pasar nada porque las neñas pasen una hora más a la luz. Manteniendo las horas de oscuridad y corrigiendo las de luz al dia siguiente no se enterarán de nada. Pero es fundamental saber qué se va a hacer antes de hacerlo.
- Las ramas de la variedad Chronic son rígidas, pero muy frágiles en su base por donde se unen al tronco. Se rompen con facilidad al menor esfuerzo. Mucho cuidadín con lo que se hace con ellas.
- Las lámparas de sodio de alta presión cuando se apagan deben enfriarse antes de encenderse de nuevo. Si no se hace así, pueden fundirse. De hecho, tienen la inveterada costrumbre de hacerlo.
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